Necesitan tanto que su vida cobre algún sentido que buscan ahogarse dentro de la nada solo para percibir que alguien posteriormente muere por revivirlos, y con eso pensarse amados.
Se acercan tanto al borde de la cornisa como sea necesario para lograr sentir esa adrenalina sometedora que pareciera repasar toda la lista de vivencias personales y entonces, una vez ahí, rebuscan dentro del placar de sus ilusiones rotas para encontrar algún pedazo de vidrio, sobreviviente insignificante de esas equivocaciones, con el cual poder torturarse lenta y cruelmente hasta lograr sentir el dolor, que de alguna extraña manera les demuestra que aún están vivos.
Llegan a crearse fantasmas propios de errores pasados a fin de poder luchar bruscamente contra algo sin importar que sea, incluso, uno mismo.
Y así es como van, nadando en un mundo de pasiones locas sin darse cuenta que no llegan a ningún lugar, que solo hieren su cuerpo y maltratan sus mentes... que solo logran matar, con cada instante que pasa, un poco mas de su alma.
